Aun apartando las consecuencias lógicas de ser una minoría, no es raro que las izquierdas se encuentren en una crisis. Buscando la radical transformación social a través de canales derechistas ya establecidos.
Durante el siglo pasado la izquierda clásica empeñada en el equilibrio hombre-naturaleza, teoría-experiencia, “resistir la tensión de la contradicción (Hegel)” se convierte en una afición quimérica.
Por lo tanto resulta fácil comprender que frente a los casi 8 siglos de historia del capitalismo como sistema socioeconómico surgido de la experiencia y no de la experimentación, el socialismo ha tenido una existencia tan breve que no llega al siglo.
Es así que afirmar la crisis de la izquierda no puede ser una exageración, quizá ésta debería aceptarla como parte de su estado natural.
Es en éste relativo auge de la izquierda que se funda el partido comunista mexicano (PCM) en ese entonces rodeado por personalidades tales como Valentín campa, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Fermín Revueltas, Máximo Pacheco, Juan Crespo de la Serna, Tina Modotti, Frida Kahlo, el Dr. Atl… y la principal publicación “el machete”, que llama la atención por no llamarse “el martillo” o “la hoz” sino que con el nombre alude al sentido agrario de la revolución mexicana y acuñan el lema:
“el machete sirve para cortar la caña,
Para abrir las veredas en los bosques umbríos,
Decapitar culebras, tronchar toda cizaña,
Y humillar la soberbia de los ricos impíos.”
Es la publicación de mayor formato en la época, hasta los días de la respetabilidad del “frente popular”, en que se reduce a un tamaño tabloide, se suprime el lema y adquiere el nombre: “la voz de México”.
La permanencia del movimiento comunista es sin duda, gracias al impulso de los intelectuales de la época, que veían en el no las esperanzas de transformar la propiedad privada, sino de abolirla. No de esfumar las diferencias de clases, sino destruirlas. No de reformar la sociedad de la época, sino de formar una nueva. Como lo había dicho Carlos Marx.

Es así que estos crean un frente común, reduciendo a los productores independientes (agricultores, artesanos, artistas, comerciantes, etc.) a la condición de obreros. El “proletariado”.
Volviendo a etapas históricas mas cercanas a nuestro tiempo, el 2 de julio del 2006 todos fuimos testigos del mas dramático proceso electoral…La izquierda jamás había estado tan cerca de la presidencia y de nuevo, un circulo de intelectualoides en torno al movimiento: Jesusa Rodríguez, Liliana Felipe, Carlos Pellicer, Raquel Tibol, Regina Orozco, Eugenia León… y si Juan Soriano hubiese estado vivo también hubiese estado ahí.
La lealtad de este grupo era fácil de comprender especialmente si tomábamos en cuenta que las campañas políticas tanto del PAN como del PRI en la “guerra sucia” atacaban a Andrés Manuel López Obrador llamándolo “un riesgo para la nación”. Esto aunado a que Fox ya había hecho su contribución a la martirización de AMLO cuando intento su desafuero.
Mas tarde, tras la derrota por Calderón con un margen considerablemente pequeño, Andrés Manuel acusa a los medios de haberse vendido y polariza la sociedad exigiendo un recuento “voto por voto, casilla por casilla”, el cual habría de aprobarse hasta el 9 de agosto, ante una muestra compuesta por el 9 % del total de paquetes electorales correspondientes a dicha elección. En este momento podemos omitir los desplantes y comentarios y aun es entendible la lealtad del grupo.
Cuando son dados los resultados del conteo y es evidente el triunfo del PAN. Llega el plantón de reforma, una estimación de perdidas económicas que ascendían a un nivel exorbitante, todo para culminar en que se autonombrase “legitimo presidente de México” y escribiese un libro poniéndose entre las filas de José Maria Morelos, Benito Juarez …
Es aquí donde se hace inexplicable que estos intelectuales sigan viendo en AMLO un buen lider y donde solo Elena Poniatowska hace algunas semanas parece advertir los riesgos de las declaraciones tan salvajes e imprudentes que Andres ha hecho, según los cuales hay buenos y malos.
¿Quiénes son los buenos?
-los que piensan como el.
¿Quiénes son los malos?
-todos los demás.
Nota: esto pretendía ser un modesto análisis de la izquierda y los grupos intelectuales que la apoyan (a veces pareciendo que lo único que buscan es ser parte de las minorías). Mi postura política es abierta, observo más a las personas que a los intereses políticos del partido al cual representan, yo no votaré por colores y durante la elección pasada mi postura fue a favor de Patricia Mercado.






